Telemark, el origen reinventado

Pista, fuera-pista, ascensos de travesía, excursiones de backcountry. Eso y mucho más es el telemark, la técnica de descenso básica de la que nació el esquí alpino. Pero todo vuelve, es el ciclo karmico de la vida que nos brinda la posibilidad de vivir el esquí con talón libre con el sofisticado material del siglo XXI. Es el deporte de nieve más polivalente que te puede sacar de la mediocridad del alpino o de la obligada moda del snowboard.

Texto cedido por: Toti Rosselló ---- Fotos cedidas por: Marc Gasch

Libera tu talón, libera tu mente. En este deporte el talón siempre va libre y la sujeción del pié al esquí se realiza por la puntera por lo que tiene una relación directa con el fondo y la travesía. No obstante, para realizar los giros hay que hacer una genuflexión acompañada de un empuje del esquí exterior hacia delante y flexionar la pierna interior hacia atrás mediante la elevación del talón. Puede sonar complicado pero con sólo mirar la secuencia queda claro de qué va la movida. Requiere armonía de movimientos y buena coordinación pero lo puede practicar cualquier persona.

El más polivalente

El telemark permite desplazarse por cualquier terreno por lo que es más polivalente que el esquí alpino, el de travesía, el de fondo y el snowboard. Se puede disfrutar de las pistas de esquí pero con los esquís equipados con pieles de foca podemos hacer travesía. Al tener el talón libre permite que nos desplacemos por terrenos llanos con comodidad. Por tanto, es posible esquiar en cualquier zona con pistas preparadas o realizar excursiones en montaña con el mismo material.

Algún purista del esquí de montaña puede pensar que con los esquís de travesía también es posible llevar a cabo todas estas actividades. Cierto, pero la limitada e inestable sensación que proporcionan unas botas y unos esquís de montaña durante los descensos no tiene nada que ver con la majestuosidad y dinamismo de un fuerapista ejecutado en telemark.

Debe quedar claro que la técnica fuera-pista en telemark demanda un plus de habilidad y unas dosis de práctica considerables. Si la orografía se complica siempre queda el recurso de esquiar y no telemarkear. Es decir, abandonar el movimiento de genuflexión para bajar el trozo difícil con los esquís paralelos como si se tratase de esquí alpino. Se consigue una estabilidad considerable retrasando el cuerpo un poco. El objetivo es ir abandonando este recurso a medida que se mejora la técnica para bajarlo todo en flexión telemark.

Los esquiadores de pista, aburridos de tanta monotonía, buscan nuevas sensaciones y el telemark es como un soplo de aire fresco en un mundo excesivamente encorsetado. La belleza del gesto del telemark es adictivo. La libertad de talón consigue liberar el cerebro. El movimiento es constante, el contacto con la nieve más íntimo y las actividades a realizar con los esquís de telemark calzados se vislumbran como infinitas.