Festival de Bensaque 07. Telemark Equidistante. by Pep Villén Fotos: Jaime Río - Aramon Cerler
Al fin y al cabo, Cerler cae a medio camino entre los penitentes mas alejados. Tan lejos como la diferencia de cotas y estilo entre los Tua 55mm y los made'n AK de 108 de patín que corrieron por el valle de Benasque. Iba a ser un buen fin de semana para acortar distancias. Ydecidimos hacerlo desde el primer minuto.
Sábado 00:00 . Punto de partida. Ji ji ja ja y se hicieron las 6 de la mañana gin tónic en mano. Nos fuimos a dormir la horita de rigor, no sin antes percibir que algo blanco empezaba a caer del cielo. Y sorpresa matutina! En poco menos de 2 horitas habían caído esos deditos de nieve fresca que nos iban a alegrar el día. Agua fría, alcacelser... desayuno copioso y al tema.
La gran preocupación del día fue escoger que palitas ponía bajo mis pies para deslizar con el mínimo esfuerzo y que no me retumbara la cabeza. Me encantan los ski-test, había de todos los colores y tamaños, aunque no se porqué terminé bajando con los míos. Era prácticamente el primer día decente de la temporada y por nuestras venas corría la sangre a mas velocidad que nuestras palas sobre la nieve. La adrenalina del caballo ganador. Comiendo pista bajo nuestros pies, un descenso tras otro saciábamos nuestra sed y nos burlábamos de la resaca.
Hasta hubo quien, en un arrebato de locura y emoción, triunfó trazando una larga línea sobre el mágico polvo blanco sin pisar. Primer freeride de la temporada... Al final del día cenita , sorteo y con los párpados caídos flexionamos las rodillas camino de la cama. Alguno pasó la noche serrando troncos, otro bautizó sus sueños en el nombre del padre del hijo y del powder que le ha visto crecer y estoy seguro que la mayoría descansaron a placer con una sonrisa en los labios.
Y llegó el domingo. Racing-day. Todo preparadísimo, un trazado cómodo, bonito y sin demasiadas dificultades. (Exceptuando la rampa final que sufrimos todos los que no llevábamos pértigas por bastones)
Y que responsabilidad! Me había tocado el sencillo número 1 de dorsal. Salir tras la estela de los abridores Tomas y Raquel no iba a ser menos que una bonita oportunidad para los espectadores de comprender lo que se debe hacer y lo que no en una carrera de telemark (por ese orden evidentemente). Ni corto ni perezoso, lanzado pendiente abajo a mi propia velocidad de vértigo, decidí que ya que no iba a ser muy rápido , como mínimo trataría de llegar mas lejos, así que encaré el primer salto con todas las buenas intenciones de volar como pájaro en libertad.
Y en el aire perdí el norte y seguramente el suelo de vista. Por no decir la siguiente puerta, que pasó por el lado equivocado tras un aterrizaje forzoso. Perdidas las oportunidades tracé como pude el loop y remé cuesta arriba con el poco aliento que me quedaba. Y esperé en la meta a que uno tras otro bajaran más corredores.
Cansados, reventados, pero harto satisfechos nos fuimos reuniendo de nuevo al final de la cuesta. En el Festival de Telemark de Benasque bebimos todos de la misma botella. Nos nutrimos del mismo vicio de trazar elegantes curvas a golpe de talón y creímos de nuevo que nuestro peculiar style tiene un futuro prometedor.
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