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PEREGRINACION ARGENTINA vol. 1 by Alex Carballo Para un creyente devoto de cualquier religión, hacer una peregrinación es casi una obligación moral, un enriquecimiento personal y, sobretodo, un acto de reafirmación en la fe que uno profesa: para un hindú el peregrinaje a las Fuentes del Ganges, un budista la Circunvalación del Monte Kailash, un católico el Camino de Santiago, un musulmán el Peregrinaje a La Meca… ¿y para un telemarker? Pues peregrinar por los cinco continentes buscando montañas, sagradas o no, aunque todas divinas, para encontrar y deslizar, aunque sea de forma efímera, por el polvo blanco que en invierno cubre las montañas. También debe profesar la fe, evangelizar a aquellos potenciales creyentes y a su regreso, divulgar entre los otros fieles seguidores los lugares de culto descubiertos... ¿pero tenía que escribir sobre telemark en Argentina o sobre teología? ¿quizás las dos cosas? Quizás, pero ese es otro artículo, este es sobre una peregrinación en particular, la de un advenedizo telemarker por los andes argentinos en el invierno austral.
No voy a relatar un diario de viaje, primero porque transmitir día a día lo que uno siente, sino imposible, si es bastante difícil y para el lector no tiene la misma importancia que para el que lo escribe; segundo porque relatar a que hora me levanto, desayuno, como, ceno, voy de fiesta, me acuesto y a veces, hago telemark carece del más mínimo interés general y tercero y definitivo, porque empecé un diario de viaje y a los tres días ya no tenía ganas ni tiempo para escribir. Creo que es mucho más interesante dar unas pinceladas sobre lugares, personas y momentos junto con algunas imágenes, para que cada uno eche a volar su imaginación y sueñe con realizar o realice, su propia peregrinación....
Lugares de culto: en realidad, cualquier montaña de los Andes, de norte a sur, puede ser válida, en función un poco de lo que uno vaya buscando y de las condiciones de la nieve. En esta ocasión, yo peregriné a tres lugares, Chapelco, Caviahue y Las Leñas, buscando mi particular lugar de meditación freerider con talón libre.
1er lugar de culto: Chapelco (sur de la provincia de Neuquén)
Chapelco es una bonita estación a 20 km. del acogedor pueblo de San Martín de los Andes, a orillas del Lago Lacar, en la Patagonia norte. La estación no es muy grande y los remontes ya necesitan una remodelación pero merece la pena conocerla. Cuando estuve por ahí tenía un pequeño snowpark con algún pequeño salto y unos cuantos módulos, en una zona un poco apartada del resto de la estación, rodeada de un bosque de lengas, arból andino al que le crecen una especie de barbas, denominadas “barbas del diablo”. Parece ser que una cantidad importante de barbas en un bosque de lengas indica pureza del aire y creo que en Chapelco el aire está bastante limpio... Respecto al freeride, lo mejor de Chapelco está, como dicen en yanquilandia, en el back bowl, ya que la parte de atrás de la estación está bien orientada al sur, en la sombra, con mayor innivación y de mejor calidad que la parte de la estación que está orientada más hacia el norte (la vertiente soleada en el hemisferio sur); el problema, que no hay remontes ahí y que lo que uno baja se ha de volver a subir a patita o con pieles o buscarse la vida dando un rodeo por el fondo del valle. Pero también hay alguna cosa interesante en la parte de la estación, especialmente en la parte alta, el filo, con rocas y pendientes bastante fuertes y los bosques de lengas, una pasada bajar entre esos árboles. Es una estación bastante familiar así que el freeride no está muy concurrido y siempre se puede encontrar algo sin tocar. Ojo con algunas pendientes de la parte superior que pueden ser una trampa en caso de riesgo alto de avalanchas, mejor preguntar a los patrullas antes de meterse y siempre con el trío arva-pala-sonda. Hay algunos devotos locales de la genuflexión que me guiaron y compartieron conmigo su rincón de Chapelco, como Vado y Nico, dos franceses-castellano-argentino-parlantes y los reyes del switch en telemark, Matias, un argentino-suizo, Fer Nataluzzi, conocido surfero, local también de Sierra Nevada, al que el telemark también le engancha y el Peludo, veterano instructor, guía, andinista y que con sus 50 y pico también genuflexiona. Tras un día intenso de telemark es obligación regresar a San Martín a reponer fuerzas en alguna confitería, una siestecilla, una ducha y luego por la noche una buena cena en alguno de sus buenísimos y bien de precio restaurantes para ya estar preparados para otra sesión de penitencia. Ah!, y se puede tomar fabulosa cerveza artesanal.
Próximo lugar de culto….Caviahue, Peregrinación Argentina vol. 2 |
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