Si ya habéis llegado hasta aquí y habéis leído algo, es que la cosa está calentita, calentita, hay algo que os interesa.
El mayor premio que os podemos ofrecer por el momento es tratar de explicar lo que se siente al realizar más o menos derecho el primer giro a lo telemarciano. Es algo inigualable!.
Nos vienen a la memoria las sensaciones que tuvimos el día en el cuál aprendimos a ir en bicicleta. Primero con cuatro ruedecitas, después con tres y finalmente,..., con dos ruedas. Lo más normal es acabar estampado contra el coche del vecino doblándole la puerta y, tragarse el dolor, ya que la sensación adrenalínica es tal que nos impide sentir cualquier tipo de dolor corporal.
Pero por qué complicarse la vida? Si todo el mundo ya es feliz con el hecho de ir bien crucificado a los esquíes, si nos empeñamos en probar cosas que son del pasado, que ya no tienen lugar dentro de nuestro mundo en el que impera la eficacia y eficiencia...
La respuesta viene dada por el mero hecho de volver a experimentar de nuevo la sensación de aprender, que es lo que más nos enriquece.
Pero a parte de ello, qué tendrá que nos engancha? Existe el componente fashion "old school", el esfuerzo por ser diferentes, y luego, después de que lo hayáis probado, volveréis a crucificaros de nuevo y veréis que os falta una gracia al andar, un algo en lo que pensar durante los ratos muertos en la oficina, una frase aún por comentar a los coleguitas, en definitiva, que habréis conocido un lado nuevo de la fuerza que no se os había revelado hasta el momento!
Esperamos desde aquí que lleveis a cabo la búsqueda de ese lado de la fuerza! |